Entrevista a Sylvia Marina

Sylvia Marina Fresno (Nueva York, 1966) Psicóloga Clínica Especialista y Master en Psicología Clínica de la Salud, ha pasado sus casi 25 años de vida profesional entre pacientes, con la absoluta convicción de que “la salud mental no es otra cosa que la búsqueda y el logro de la felicidad realista”. Nos encontramos ante una auténtica luchadora por la felicidad, y es que no hay un solo caso carente de interés para Sylvia, férrea defensora de la dignificación de la psicología clínica como ciencia, nos hallamos ante una auténtica científica, de gran carisma, fuerza, incisiva y con método propio 100% Cognitivo-Conductual.

 

En su consulta clínica situada en la calle Velázquez, en el madrileño barrio de Salamanca, pasa la mayor parte de la jornada inmersa en sus casos… Psicóloga Pericial Clínica y Formadora de psicólogos desarrolla en paralelo una empresa de psicología aplicada a Instituciones Públicas.

 

 

- Sylvia ¿Qué te llevó a estudiar Psicología?

 

-  Dicen que detrás de todo psicólogo hay una historia de sufrimiento o dureza y que el gremio nos atrae por ello; no pienso que tenga que ser así, pero sí desde luego que en todo psicólogo vocacional existe la presencia notoria de un deseo persistente por luchar contra el sufrimiento en los demás. Elegí la Psicología para estar en la trinchera de la vida en la que se lucha contra el dolor y el malestar humano. Ese fue, y es, mi motivo principal para elegir esta hermosa ciencia. 

 

- ¿Cómo fueron tus inicios profesionales?

 

-  A comienzo de los 90, en Madrid, la psicología clínica ya estaba instaurada, pero todavía no se estaba en una sociedad en la que tuviera la dignificación y el puesto de naturalidad actual. Por aquel entonces creo que fui bendecida con la suerte y me puse en contacto con médicos, les dije que yo hacía psicología clínica y de la salud. Y empecé a recibir pacientes directamente. No era lo común, pero así fue.

 

- ¿Se muestra la gente reticente a acudir al psicólogo en la actualidad?

 

-  No, en absoluto. He sido testigo de un cambio generacional muy evidente, desde aquella generación que sí tenía aún reticencia a acudir a psicoterapia, a la actual, en la que me encuentro con frases como “todo el mundo debería acudir al psicólogo” o con expectativas de que seamos una especie de gurú. ¡Ni tanto ni tan calvo!. Me alegro mucho del cambio, pues es indicativo de una sociedad más culta y realista, pero no soy de esas psicólogas que defienda que “todo el mundo deba ir a terapia”, no es cierto, a psicoterapia hay que acudir cuando es necesario, cuando hay que reparar un mal funcionamiento del ánimo, pensamiento o comportamiento.

 

Me gusta observar y constatar que la mente global es inteligente, que la mayoría poseemos sentido común, y la gente viene muy a menudo, precisamente cuando tenían que venir. La Psicología Clínica ya tiene un espacio propio en la sociedad, con un buen criterio general de cuándo acudir.

 

- ¿Qué te gusta más de tu trabajo?

 

-  Tengo el privilegio de poder dedicarme a lo que amo, eso por encima de todo, pero sí hay dos cosas que sobresalen; una es la trascendentalidad de mi trabajo, estoy en el sector humano de la sociedad, estoy en esa zona en la que somos más auténticos, desnudos y muy de verdad, y donde los temas que abordamos son, en mi opinión, los más importantes de la vida real.

 

La segunda es que me deleito con la pasión del psicodiagnóstico, entrar en una mente humana, es como entrar en una casa que nunca has visto y recorrerla por completo para descubrir cómo es y qué alberga, es una labor de investigación apasionante.

 

Suelo irme a casa satisfecha porque lo que hemos hecho durante la jornada es realmente trascendental e importante, no es social, o económico, es aquello que nos hace más felices.

 

- Dices ser una “luchadora por la felicidad”, ¿Qué es para ti la felicidad?

 

-  Mi concepto de felicidad es muy realista. Mi lucha por la felicidad, empieza por destruir el mito fantasioso que enferma a la especie humana, la felicidad idolatrada, mítica, que no es real y que por tanto hace que las verdaderas fuentes de felicidad sean menospreciadas.

 

  El ser humano tiene que pelear por llevar un buen viaje, hay que luchar por la felicidad, pero con madurez, con responsabilidad, con racionalidad y lógica. Muchas veces las neurosis que hay que paliar son fruto de la búsqueda de una felicidad que no existe. Destruir esa felicidad mítica, es para mí luchar por la felicidad verdadera y no desprestigiarla. Me considero una defensora de la felicidad real.

 

- ¿Estamos todos capacitados para conseguirla?

 

 -  “Todos” es un concepto que la ciencia prohíbe, hay evidentemente lesiones y situaciones de tal magnitud que dificultan inmensamente el acceso a un estado de bienestar y felicidad, real y percibida. Pero mayoritariamente poseemos el equipamiento necesario para lograr desarrollar unos objetivos de vida y luchar por alcanzarlos. Y cuando este plan se quiebra, la psicoterapia tiene soluciones en su haber. 

 

- ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso y tu mayor acierto a nivel profesional?

 

-  Mi mayor fracaso fue al comienzo, como muchos compañeros, en la factura que pagamos por la implicación emocional en ciertos casos, con el tiempo vas aprendiendo que es la técnica aplicada con eficiencia, lo que resuelve el caso y no tu corazón. Mi mayor acierto, sin duda, fue elegir el enfoque Cognitivo Conductual y la praxis científica de la psicología clínica. 

 

- ¿Cuál ha sido el mejor consejo que te han dado?

 

-  La persona que me dio ese consejo, me dio muchos y es difícil elegir el mejor, pero creo que lo más valioso que recibí de ella fue una dación firme y férrea de ética y de principios. Los cumplo a rajatabla y me dan fuerza y seguridad en todas las decisiones que tomo, además tienen para mí el componente de autogratificación. Claramente es el amor por la ética.

 

- A lo largo de tus casi 25 años de trayectoria profesional, ¿Recuerdas alguna anécdota curiosa?

 

-  ¡Imagínate cuántas! Son muchos años entrando en las vidas de personas y oyendo historias de lágrimas y de risas; más que anécdotas diría que tengo grandes aprendizajes sobre la vida y el sentido de la vida, y tengo como proyecto recopilar por escrito todo lo que yo he podido aprender de la vida en mi trabajo. Habitualmente a los psicólogos nos gusta escribir para enseñar, pero mi conclusión y la que quiero compartir, es cuánto he podido aprender yo!.

 

- ¿Cuál es el gran mal de la sociedad del siglo XXI?

 

-  No tengo dudas al contestar esta pregunta, pero quede claro que me circunscribo a nuestra sociedad, la que conozco: la gran enfermedad del siglo XXI es el vacío de principios y verdaderas emociones de valor por la vida. Lo que considero verdaderamente peligroso, de los inmensos giros que ha dado nuestra sociedad, es la pérdida de valores y principios éticos, la deshumanización y el aislamiento social que la juventud va edificando.

 

- ¿Cuáles son los problemas más habituales que las personas traen a consulta?

 

-  Es tal la magnitud de problemáticas psicológicas que plantearé la respuesta en dos grupos esenciales: está todo el sector de familia, donde se albergan los problemas que afectan a los menores, a los padres en su labor con los pequeños, y a las parejas en sus crisis y problemas de relación, son psicoterapias en las que trato a varios, o a todos los miembros del grupo familiar. Y después está todo el sector del adulto con sus problemas y psicodiagnósticos individuales, cuadros de pánico, estrés, depresión, secuelas por situaciones psicosociales adversas o traumáticas, problemas en la respuesta sexual, en la conducta alimentaria, el autoconcepto y la autoestima, en el ámbito laboral, de relación social, y un muy largo etc.. 

 

- ¿Consideras que la autoestima es una asignatura pendiente en España?

 

-  Considero que si la autoestima se convirtiera LITERALMENTE en una asignatura escolar resolveríamos muchos y grandes problemas de nuestra sociedad. La autoestima debiera ser una asignatura troncal de toda la Primaria. Es importante tener presente que como seres vivos inteligentes, tenemos la capacidad consciente de saber que “existimos y somos”, por lo tanto tenemos una necesidad primaria de saber CÓMO somos. Elaborar y estructurar un autoconcepto realista de nuestra valía y nuestras carencias, como plataforma y acicate para la motivación, es lo principal que llevaría a todos nuestros niños a desear aprender, ensayar, explorar y recuperar las ganas, la famosa “motivación” de la que va careciendo en crescendo nuestra juventud. Nuestro grave problema de fracaso escolar lo demuestra cada día.

 

- ¿Existe un verdadero peligro en la RED y en las nuevas tecnologías que acecha a nuestros niños y adolescentes?

 

-  Absolutamente, existe un verdadero peligro. Por una parte y conectando con el tema anterior, el uso abusivo de las nuevas tecnologías, las redes sociales, internet, los videojuegos… contribuyen también al fracaso escolar. Es cierto que no deja de ser una riqueza estimular y que en su justa medida es beneficiosa para el desarrollo del niño. Pero debemos admitir que actualmente está muy extendido el hábito de ofrecerle al niño la Tablet o la consola para que esté entretenido. Los videojuegos son un mundo maravilloso, pero no se debe estar jugando durante horas. Los padres deben tener bajo su dominio el cable o los mandos. Estoy segura de que en generaciones venideras podremos alcanzar a ver el impacto que han tenido ese exceso de estímulos en mentes tan jóvenes.

 

 Por otro lado están las redes sociales, que conllevan peligros de integridad física, de salud, de desmotivación, de deterioro vital… son tantos los casos de violación de la intimidad mediante la exposición al mundo de fotografías, grabaciones que conllevan auténticos peligros físicos y de seguridad. Nunca pensamos que nos pueda suceder a nosotros, pero en realidad no tenemos las cosas bajo control como pensamos. Debemos proteger los equipos, blindarlos, existen formas de evitar que los niños se expongan a determinados riesgos. Es cierto que todo esto requiere de un superávit de esfuerzo por parte del adulto, pero sin duda, vale la pena!!.

 

- El rápido incremento de nuevas tecnologías de la comunicación ¿está afectando a las relaciones interpersonales adultas?

 

-  Sin duda, este es un tema que me preocupa, porque a pesar de la comodidad que puede suponer el uso de esta tecnología, se está viendo dañado todo el  plano de interacción humana, habilidades de relación, de negociación, resolución de conflictos. Todo es más fácil en un  espacio que es ciego, velado, donde no nos vemos  la cara, donde puedo desaparecer…

 

  La mente humana es imparable, a lo que le pongamos delante se va a adaptar y va a generar algo y actualmente se está adaptando al espacio virtual de interacción humana.

 

  La sexualidad y el amor se están viendo muy afectados por esta nueva forma de comunicarse. Relaciones en línea con absolutos desconocidos, sentimientos de vacío. Todo esto nos lo regalan las nuevas formas de comunicación. Lo vemos cada día en la consulta.

 

  El ser humano es un animal gregario, no nos podemos aislar. Antes no nos perdíamos nada, lo que vivíamos lo hacíamos de una manera más intensa, porque lo estábamos viviendo en primera persona. En toda generación hay un impulso por destruir la anterior y crear una nueva, pero afortunadamente, también hay un impulso por intentar rescatar lo bueno.

 

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Psicóloga Clínica Sylvia Marina Fresno Nº Colegiada: 11.326